“Siendo de la familia hizo esto, ¿qué haría con otras?”

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).- El viento es frío, el sol está reluciente, pero el ánimo en Mazatecochco , Tlaxcala, es calmo. La gente realiza sus actividades de forma habitual, pero son pocas las sonrisas que los habitantes ofrecen a quienes caminan por las calles. A unas cuadras del Palacio Municipal y de la iglesia se encuentra la calle Victoria segunda sección, donde vivía Jazmín Contreras López, quien fue asesinada por dos de sus subalternos, uno de ellos su sobrino.
Antes de llegar a ese domicilio, pasamos por Hers Textil , el lugar donde la chica de 19 años pasó sus últimos minutos y de donde sus agresores la sustrajeron para después quitarle la vida. El local, donde laboró durante un año y un mes, ofrece su servicio de manera habitual, rollos de tela son subidos a una camioneta estaquitas color blanco. Son las diez de la mañana, llegamos a casa de Jazmín Contreras López .
Ahí conocemos a un joven delgado, con corte de cabello mohicano, viste un pantalón de mezclilla y una chamarra de color negro, sobre la que destaca un listón de color blanco, en señal de luto. Es Francisco Romagnolli Luna, novio de Jazmín.
En la habitación de color azul, en la que la familia reza los rosarios para Jazmín, aún se aprecian las velas encendidas y un par de imágenes de la joven. Ahí conversamos con él y los padres de la mujer. Relatan cómo vivieron la audiencia del miércoles 25 de octubre y los últimos días que convivieron con ella.
Paco recuerda “el día sábado, ella me hizo un comentario que me llamó la atención y era que tanto a Óscar como a Miguel ya no les gustaba que ella estuviera a cargo, que argumentaban que cómo era posible que una mujer y mucho menor que ellos estuviera a cargo y los mandara. Ese día me dijo que ‘de aquí a diciembre doy las gracias y buscamos un negocio propio para sobrevivir’, pues nos quitaron todos los planes que teníamos.”
El padre de Jazmín asegura que su hija obtuvo el empleo en la tienda de telas “por su capacidad y su estudio. Inclusive el dueño estuvo muy agradecido con ella, nos dijo que era su brazo derecho, que siempre había confianza en ella.”
Tanto Francisco como su suegro el señor Reyes Contreras Hernández coinciden en el dolor y la impotencia que sintieron durante la audiencia inicial, en la que un juez de control vinculó a proceso a Miguel “N”, y Óscar “N”, por el homicidio de la joven Jazmín.
“Sentí rabia, coraje, al saber cómo mataron a mi hija, eso no es de humanos. Ayer (miércoles) que nos leyeron cómo sucedió, cómo la mataron, duele hasta el alma y solamente le pido a Dios que me dé resignación para poderme tranquilizar. No tengo nada en contra de ellos, inclusive es mi sobrina la madre de Óscar, a ella no la culpo”, declara el señor Reyes mientras sus ojos se llenan de lágrimas al recordar a su hija.
De igual forma, la señora Felipa López Xicoténcatl comentó que “sentí coraje de escuchar todo lo que le hicieron, son unas personas que no se tientan el corazón.
Se imagina, siendo de la familia haciendo estas cosas, ¿qué haría con otras personas?” Francisco agrega que “fue muy dolorosa (la audiencia) porque dan a lujo de detalle lo que hicieron, pero pues nosotros vimos que sí hay una avance en la investigación.”
Los últimos momentos Jazmín era la tercera de cinco hijos y aunque su padre dirige el mariachi Santa Cecilia, no se inclinó por el arte musical, pues tenía una carrera técnica en Administración de Empresas, quería seguir estudiando y le gustaba escuchar a la Banda MS.
El domingo, un día antes de su desaparición, los Contreras López disfrutaron de una comida familiar. “Estaba bien contenta y precisamente a mi nietecita la llevó a Puebla por su regalo, la llevó a pasear”, recuerda entre sollozos doña Felipa.
“Todos estuvimos reunidos, el lunes mi esposa le llevó de comer. Si me duele mucho y a pesar de eso no le deseo a nadie esto. No ganaría nada si les hiciera algo, nada le devolvería la vida a mi hija”, agrega Contreras López. A Jazmín la describen como una joven noble, solidaria.
“Siempre usaba la frase ‘yo no doy porque tengo sino porque sé lo que no es tener’, ella me contaba que cuando era niña, había cosas que no podía tener y a raíz de que empezó a trabajar tenía la motivación de regalar cosas. Una vez salimos a regalar 100 tortas a gente de la calle”, relata Paco.
“Era una hija linda, que se ganó el respeto de toda esa gente que vino a su sepelio. Como todo hijo tenía sus arranques pero cuando se le pasaba abrazaba a su mamá, había cariño y comprensión entre todos nosotros, por eso nos lastimó, nos duele”, asegura Contreras Hernández.
Francisco relató cómo fue la última mañana que compartieron. “Una noche antes me dijo que la levantara cuando me fuera a trabajar. Sonó mi alarma a las 6:30, nos despertamos y me hizo de desayunar un café con leche, un pan y cereal. Después nos despedimos, me dijo ‘sí amor, que te vaya bien, ten mucho cuidado y recuerda que te amo’, fueron las últimas palabras que escuché de ella.”





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